domingo, 18 de abril de 2010

entretexto

Te escapaste por el entretexto.
Te intuía.
Lo sentí en alguna fibra,
lo vi en algún gesto.

Pero no me animé.

Te leí casi demasiado tarde.
Casi.

No me di cuenta de que era

entonces
o
tal vez otra vez

y tal vez, bueno...
es lo mismo que nunca.

Decías "ahora es cuando".
Pero no me animé.

Quizás porque lo que para una es
un deporte de riesgo,
es para la otra un juego.

Entre bondis que vienen y que van
ciclos que se espiralan

en realidad

ya no se

donde termina el juego y empieza el riesgo.

Vi de repente algo en tus ojos.
Más allá de tus ojos.
Me hablaste en silencio
entre tizas de colores
hasta tarde
entre sueños.
Te leí en el entretexto
y no me animé a descifrarte.

(Esta maldita costumbre
de no animarme a preguntar
si aún no se la respuesta)


Recuerdo aquella noche
de status peruano.
Entraste radiante de verborragia precolombina.

Te observé en silencio
esperando sin saberlo
hasta el momento de poder
verte frente a frente.
Reflejo.

Y todo esto? Ahora qué?
Para que no me queden las palabras
amontonadas de este lado
muy de vez en cuando
(si la ocasión lo amerita)
se me salen por las manos.

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