Aconsejadas madrinas cocainómanas,
bautizadas en la iglesia católica apostólica romana
incaica heroica prosódica antiácido efervescente.
Dicen querer estar solas
mientras peinan canas largas
cuentan mañanas tafirólicas.
Moquean en un llanto duro, doloroso
muerden el aire-humo de bar
clandestino corazón de materia gris
como de hollín, así.
La chimenea también, cerrada
en invierno
en verano
siempre cerrada.
No vaya a ser
que se le escape algo
en medio del periplo
ribotrílico alcohólico antidepresivo
de amplio espectro hormonal.
2005
martes, 21 de septiembre de 2010
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