Somos las otras.
Las bastardeadas.
Las ocultas detrás del plural.
Refugias gentilicias.
Agentinas.
Porteñas.
Andinas.
Las otras,
las premio consolador fluorescente
ocultas en la oscuridad.
Otras que se van, matinalmente.
Somos las otras,
enamoradas del dolor.
El miedo nos gobierna
mientras ponemos nuestra mejor cara de femme fatal,
papagayo fémino revolucionario feminista,
papanicolau progre.
Siempre las otras.
Caímos otra vez.
Caemos
caemos
caemos.
Como la muñeca.
Y soñamos con suicidios alfonsinos.
2005
martes, 21 de septiembre de 2010
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